
El precio del petróleo está disparado. El barril de crudo Brent, referencia global, toca este miércoles los 95 dólares ante la creciente tensión en el estrecho de Ormuz (por donde transita un tercio de todo el crudo del mundo) y los ataques entre EEUU e Irán. Con esta compleja situación, el petróleo parece más vivo y escaso que nunca. Sin embargo, hace unos días, el ‘jefe’ de la mayor refinería del mundo anunció el inicio de una gran reestructuración porque el pico de demanda de petróleo ya había quedado atrás y ahora toca mirar a otros negocios, ramas y nichos para intentar mantener el crecimiento de la empresa. No parece buen momento para hacer dichas declaraciones, pero cuando se trata de China la cosa cambia. Frente al corto plazo de Occidente, China siempre mira más allá. Para Hou Qijun, presidente de Sinopec, la mayor empresa de refino del mundo, tras la niebla de Ormuz, el petróleo parece tener los días contados como rey de las fuentes de energía a nivel global. No solo eso, en el caso concreto de China, la demanda de petróleo ya tocó su pico (el techo) el año pasado, asegura este empresario que ha dado inicio a una gran reestructuración de su negocio para buscar nuevas fuentes de ingresos y hacer más eficientes las operaciones de Sinopec. Aunque el mundo no es China, China sí es con mucha diferencia el mayor importador de petróleo del mundo. Si la demanda en China empieza a reducirse (este año está en caída libre) habrá más petróleo para el resto del mundo.
El desarrollo de energías limpias, la electrificación y los objetivos de bajas emisiones de carbono implican que la demanda de petróleo del país probablemente ya haya alcanzado su punto máximo, aseguró Hou, presidente de Sinopec, la semana pasada durante una presentación de resultados en Hong Kong. La compañía había pronosticado previamente que el consumo alcanzaría su máximo en 2027, ahora ha tenido que rehacer sus planes y admitir que el pico de demanda ha llegado dos años antes.
«El próximo año, incluso si el conflicto entre EEUU e Irán se atenúa, la situación podría recuperarse, pero no alcanzará los niveles del año pasado», comentó Hou, en declaraciones recogidas por la prestigiosa agencia financiera Bloomberg. «Por lo tanto, es muy probable que la demanda haya alcanzado su punto máximo el año pasado». China es el mayor importador de petróleo del mundo. La reducción del consumo de crudo ayudaría a controlar sus emisiones, las más altas del mundo, a la vez que plantea interrogantes para las principales empresas perforadoras de crudo a nivel mundial.
Desplome de la demanda de gasolina
Hace poco más de una semana, Sinopec presentó su informe de resultados, donde incluía de forma sorprendente que la demanda de combustible para vehículos se desplomó en el primer semestre, a medida que los consumidores intentaron esquivar los precios elevados y optaron por adquirir de forma masiva los vehículos eléctricos, algo que también está sucediendo a nivel global o incluso en España. Se espera que esta caída se reduzca ligeramente en el segundo semestre gracias a las políticas económicas favorables, según explicó Tian Hongbin, vicepresidente sénior de la compañía.
Ante esta situación, Hou Qijun se ha propuesto transformar Sinopec para lidiar con la caída de la demanda de combustibles, el exceso de capacidad en el sector petroquímico y la peor crisis petrolera mundial. Nombrado presidente de Sinopec hace un año, Hou ha puesto en marcha una profunda reestructuración para otorgar mayor autonomía a las distintas unidades de negocio, que reorganizó en cuatro grandes centros: petróleo, gas y nuevas energías; refino y productos químicos; finanzas y nuevos negocios estratégicos; y un segmento que combina el comercio internacional con los enormes equipos de comercialización de Sinopec dedicados a combustibles, gas natural y productos químicos.
Hou expuso su planteamiento en julio, con un lenguaje inusualmente contundente para el máximo responsable de una empresa estatal, en una revista gubernamental. «Los mayores obstáculos para una transformación tan revolucionaria desde dentro no se encuentran en la tecnología, los recursos o los mercados, sino en el sistema y en la inercia institucional», señaló Hou durante la Comisión para la Supervisión y Administración de los Activos Estatales de China (SASAC) celebrada este verano.
«A medida que la empresa aumenta de tamaño, su capacidad para responder a los cambios del mercado se vuelve insuficiente, y todavía tenemos que superar el ‘síndrome de la gran empresa‘», explicaba el ejecutivo en declaraciones recogidas, en este caso, por la agencia Reuters. De hecho, Sinopec remitió a Reuters a la publicación (el documento en PDF) de la SASAC cuando la agencia pidió declaraciones a Hou sobre sus planes para revitalizar la compañía. Las ventas de combustibles de Sinopec han caído hasta niveles de 2017 y la compañía se enfrenta a una «batalla cuesta arriba» para mantener su cuota en el mercado nacional, según la revista de la SASAC.
Un ejecutivo de un inversor institucional chino que posee acciones de Sinopec aseguró que Hou, a sus 60 años, parece haberse embarcado en una misión para «salvar a Sinopec, que lleva tiempo luchando por sobrevivir en una situación muy complicada». «Hou es uno de los pocos ejecutivos de empresas estatales que, pese a estar cerca de la edad de jubilación, conserva energía y quiere introducir cambios», explicó el inversor, que pidió permanecer en el anonimato debido a la política de su compañía. Los ejecutivos de las empresas estatales chinas suelen jubilarse a los 63 años. Además, desde 2022, el beneficio neto de Sinopec se encuentra por debajo del de CNOOC y PetroChina.
Ventas de gasolina y diésel
Pese a todo, esta empresa sigue ganando dinero y teniendo unas ventas espectaculares que la mantienen el trono de las refinerías (como empresa) globalaes. Sinopec vendió el año pasado alrededor de 3,6 millones de barriles diarios de gasolina y diésel, según datos de la compañía, principalmente en China. Una escala que se está convirtiendo en un lastre a medida que disminuye la demanda de combustibles para el transporte por el avance de la electrificación de los vehículos. «La gasolina se fabricaba para los coches, pero la mitad de los coches nuevos ya no necesitan combustible… En estas circunstancias, ¿cómo puede seguir generando ingresos producir más gasolina y diésel?», afirmó Hou durante una presentación de resultados celebrada el lunes en Hong Kong.
«En su lugar, necesitamos producir más materiales químicos. A largo plazo, el petróleo y el gas del negocio upstream también serán sustituidos por nuevas energías, pasando de las altas emisiones de carbono a las bajas emisiones y, finalmente, a las cero emisiones. Por tanto, debemos prepararnos con antelación y desarrollar nuevas energías».
Renovarse o morir
Sinopec prevé destinar alrededor del 20% de sus inversiones de capital, más de 30.000 millones de yuanes (4.460 millones de dólares) anuales, a nuevas energías y nuevos materiales entre 2026 y 2030, explicó Hou, para dejar poco a poco un petróleo cuya era dorada ya ha quedado atrás. En el informe de la SASAC, Hou se marcó como objetivo completar más de 30 proyectos antes de 2030, entre ellos iniciativas para aumentar las reservas, producir petróleo de esquisto, desarrollar combustible sostenible para la aviación y reducir los costes de refino.
Estas inversiones se centran en «convertir la tecnología en productividad», afirmó, al tiempo que reclamó «acelerar la ejecución». El giro de la compañía hacia productos petroquímicos de mayor valor añadido se enfrenta, sin embargo, a una intensa competencia de rivales como Wanhua Chemical, respaldada por gobiernos locales, y la compañía privada Satellite Chemical, además del exceso de capacidad existente en el etileno, una materia prima fundamental para la fabricación de plásticos y fibras.
El fracking en China
En el ámbito del petróleo de esquisto, Sinopec se dispone a iniciar el desarrollo comercial de la depresión de Jiyang, perteneciente a su emblemático yacimiento petrolífero de Shengli, donde las reservas accesibles mediante métodos convencionales se están agotando rápidamente. Hou explicó a los periodistas en marzo que él mismo ejerce como responsable máximo del proyecto.
Geólogo de formación, desarrolló buena parte de su carrera en el emblemático yacimiento petrolífero chino de Daqing y fue director general de China National Petroleum Corp (CNPC), el mayor productor de petróleo y gas de Asia, antes de incorporarse a Sinopec en junio de 2025. Natural de Shandong, Hou ya había demostrado su capacidad para acometer grandes reestructuraciones al agrupar los activos de oleoductos y gasoductos de las tres grandes petroleras chinas en una nueva empresa estatal, PipeChina, que dirigió entre 2019 y 2021, según explican desde Reuters.
Un directivo de la compañía describió a Hou como un adicto al trabajo «decidido y rápido a la hora de actuar», capaz de hablar «durante media hora sin guion, con convicción y lógica». Gracias a su experiencia en CNPC y PipeChina, Hou posee un profundo conocimiento de toda la cadena de valor energética y podría aprovechar el respaldo del Gobierno para desarrollar inversiones difíciles de rentabilizar comercialmente, como el hidrógeno y la captura de carbono, según Michal Meidan, directora del programa de China del Oxford Institute for Energy Studies. «La cuestión es cómo competirán Sinopec (y sus homólogas) con las empresas privadas en el ámbito de las nuevas energías», concluyó Meidan.




